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La gran renuncia

El fenómeno llamado “The Great Resignation”, que se ha gestado en EEUU con la renuncia masiva de millones de personas a sus trabajos desde abril de 2021 y que continúa como tendencia, es socialmente muy significativo, porque refleja muchas posibles causas, aunque quizá todas tengan un origen común.

Sin duda estamos viviendo como sociedad una crisis sin precedentes que ha transformado todo lo que conocíamos hasta ahora: desde la cotidianeidad más íntima, hasta la de las familias, comunidades, países, y el mundo.  Una crisis de esta magnitud no puede pasar emocionalmente desapercibida por nadie en el planeta.  Tras vivir esta experiencia, probablemente todos tenemos hoy muchísimas razones para revisar dónde estamos, hacia dónde vamos, y si es hacia allí hacia donde queremos ir.

Una crisis profunda nos cambia la perspectiva de la vida, nos hace replantearnos y resignificar el valor del tiempo (que ha mostrado ser tan efímero para millones de personas que han perdido la vida en esta pandemia); nos hace cuestionarnos qué queremos hacer con él, cuáles son las cosas más valiosas en nuestra vida, qué es lo que realmente queremos hacer y si eso se parece a lo que hemos venido haciendo; cuál es nuestro concepto de felicidad, y si lo estamos viviendo.  Una experiencia tan fuerte como la que hemos enfrentado en el último año y medio nos coloca a muchos, si no a todos, frente al desafío de recuperar y disfrutar las cosas más simples: tiempo compartido con los seres queridos, abrazos, conversaciones, contacto con la naturaleza, vivir sin exceso de estrés, ir a ver cosas que hemos deseado ver y hemos pospuesto, etc.

Con pocas excepciones, todos necesitamos trabajar para vivir; pero mucho más que eso, y con toda certeza, todos necesitamos encontrarle sentido a lo que hacemos y revisar el significado del trabajo en todo ello.  Desde allí entiendo esa renuncia masiva: gente renunciando a trabajos y circunstancias que no estaban llenando sus expectativas y que no los estaban poniendo en contacto con su propia felicidad. 

Quizá sea momento para preguntarnos a qué cosas necesitamos renunciar, y también a cuáles hemos estado renunciando con las decisiones que hemos tomado, o con las que quizá debemos tomar y no lo hemos hecho.  ¿Cuáles son nuestras “grandes renuncias” pendientes? ¿A qué no estamos dispuestos a seguir renunciando?

Marlen Montero Solís, Directora Talento Corporativo, julio 2021.

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