Anoche tembló en Costa Rica, un sismo de 4 grados, según el OVSICORI. Con nuestra experiencia sísmica, podríamos decir que ese es un temblor relativamente pequeño, pero qué diferente es cuando preguntamos a quienes viven donde estuvo el epicentro; sin duda, nos dirán que fue muy fuerte.
Eso, que parece obvio, podríamos perderlo de vista cuando, en el ámbito organizacional, implementamos cambios de diversa índole que afectan a la gente de distintas maneras. El cambio podría parecer no demasiado drástico, pero el personal, que vive en el “epicentro”, lo está viviendo con fuerza y eso, como un temblor, genera miedo y otras #emociones. Por lo tanto, debemos intencionar estrategias de #gestióndelcambio para atender las inquietudes del personal, sus miedos, su enojo, y la resistencia que inevitablemente surge cuando se modifica nuestro entorno.
Esa #resistenciaalcambio se puede volver un verdadero obstáculo para el proceso requerido si no se atiende adecuadamente. Lo usual en muchas organizaciones es que se atienda el lado técnico del cambio, pero se deje sin atención el lado humano, que tiene igual importancia o incluso más, porque si las personas no están matriculadas con el cambio, el mismo no sucederá en la parte técnica.
De allí que la gestión de cambio se vuelve un elemento fundamental en todo nuevo proceso organizacional para que, al igual que tras un sismo viene la calma, llegue la calma a la #organización y el cambio fluya y se instaure según se requiere.
Marlen Montero Solís, Directora Talento Corporativo