Un líder facilitador provoca mayor innovación en su equipo, y eso tiene que ver, entre otras cosas, con su capacidad para inspirar, y con la forma en que gestiona los errores de su gente.
El error es parte del proceso de aprendizaje; manejarlo desde esa perspectiva impulsará al personal a seguir indagando nuevas formas de hacer las cosas. Por el contrario, un manejo a través del castigo, el señalamiento, la exposición o la culpabilización, conecta con el miedo, y el miedo paraliza.

La gente con miedo se queda en la zona de confort, donde probablemente no se equivoque, pero tampoco será capaz de innovar. Y la realidad demanda cada vez mayor capacidad de innovación de los equipos. Por lo tanto, una empresa que gestiona mal el error de su gente, se expone a sí misma a quedarse paralizada.
Marlen Montero Solís, Directora Talento Corporativo (2020)